ECOS

A todos los amigos y lectores os envío mis deseos por unas felices fiestas y un clamoroso año nuevo. Y comparto acá, algo que escribí hace mucho tiempo acorde con estos días de celebración, esperanza y buena voluntad. Feliz Navidad, felices fiestas y un 2010 a todo dar para todos vosotros.





El silencio de la noche va por el valle develando ecos, musitando entre las sombras el mantra de los misterios, ecos que vibran en las hojas de los árboles esparciendo perfume en el viento.


En el valle hay un hogar encendido, una luz latiendo en las madrugadas, y cuando todos están dormidos, la lechuza abre sus alas.


Y el viento en lengua de vientos murmura en idiomas desconocidos, la equivalencia en palabras de la infinitud del infinito.


¡Henos tendidos sobre la hierba fresca, a los pies del firmamento!


Luego de la fiesta de los grillos, un claro nace en la distancia anunciando la gran danza del fuego. Es el sol que asoma en la lejanía, trayendo nueva esperanza al valle de todos los sueños.

Paz en la tierra.

Emulsión de caravanas



A prueba del viento.

Ayer,
la regla de madera
y el gancho superior
eran los vértices escrupulosos
en la emulsión de caravanas;
hoy,
la letra de los cuerpos
en números se gravan
a favor
de la advertencia oscura;
pero mañana,
mañana cremaremos los instrumentos
bajo la antena en el bosquecillo
sabio,
si nos quema la paradoja
que es sin pasado
sin presente
y sin futuro.

El factor creativo.

El cuerpo



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Demulsificante





Soy
un céfiro enfriado
bajo cero lujos,

otro torpedo del alma,

otra pulpa de los cielos.

Soy

la cacerola humeante
del afán cinético,

un fonocaptor
de la bofetada estéril
de un piñón...,

Soy

un armazón que deambula
un pop de cántaro
un foco de aluminio...,

Yo soy
demulsificante.

La reforma del zoom



Ante la deriva imperceptible
el calor de las sombras.

Ante la vehemencia de lo mudo
un diseño de luz.

Ante el custodio de las piedras
nos quebramos la memoria…

Y con una resolución exacta
aparece la reforma del zoom.

Establo



El tiempo
de costumbre
es un brazo
convencional
que nos resiste,
emplea la táctica
del cerrojo
domina
sobre el tronco
de su venéreo
diseño interior
como cebo
de la artesanía.

El tiempo
de costumbre
refugio,
incentivo
para una vida
de carril estándar
no agota
el juego
de la cabeza
empero ciñe
su cianotipo terrenal
a la impecable
apariencia
de tararear
los periódicos.

Los pellizcos de la pared




Este aturdimiento templado de voces,
sumado a la racionalización de los gastos
brutos en anestesia,
insinúan, nuestra poca memoria,
sobre el epílogo de las matanzas
por un abridor.

Caricia existencial

Nadie como tú, nadie.



Entre las comidas del encanto
el cabeceo de las urnas
el contante sangrar de los abismos
y el trance de las hierbas,

la división agoniza.

Aunque otros la decoren
para que no muera todavia,

la división agoniza.

Ya no puedo
tapar con un dedo
que nadie
es como tú.

__________________________
(la estrada original desaparecio)

Permíteme estallar en tu costa









Excavo la rotonda
sobre un signo de cobalto,

no se…,

por cada hora esculpo
la distancia
de un velado arroyo
en la imaginación..,

y sabes..,

no importa lo que haga,

siempre descubro
que todo aquel
que sueña
es inquebrantable.

 


Ruedas del Tiempo
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