Telemando




Suéltalo, déjalo ir, Salga suéltate, no te aferres suéltalo, corriendo déjalo ir, suéltate, no te aferres suéltalo, déjalo ir, del molde suéltate, no te aferres suéltalo, déjalo ir, suéltate, no te aferres sin preguntar,

suéltalo, deja que el fervor déjalo ir, suéltate, no te aferres de la claridad suéltalo, déjalo ir, suéltate, no te aferres suéltalo, sane déjalo ir, suéltate, no te aferres suéltalo, déjalo ir, suéltate, las mordeduras no te aferres
suéltalo, déjalo ir, del hábito. suéltate, no te aferres suéltalo,

Por fortuna, déjalo ir, suéltate, no te aferres suéltate, no te aferres suéltate suéltate, no te aferres suéltalo, déjalo ir, en el vestíbulo déjalo ir, suéltate, no te aferres suéltalo, déjalo ir, suéltate, de lo inevitable, no te aferres suéltalo, déjalo ir, suéltate, no te aferres suéltalo, nada obliga déjalo ir, suéltate, no te aferres suéltalo, a rendirle déjalo ir, suéltate, pleitesía no te aferres suéltalo, a la uniformidad. déjalo ir, suéltate, no te aferres

El desfragmentador.

Nota: No todo ha sido un fraude. A pesar del atraco formal de un sistema de control, cuando la escala natural desenrosca la dirección, el poder de emergencia acude a oscilar en las grietas del amanecer, trayendo la lucidez a la casa, muy a pesar de las protestas del peligro, del complot de las cosas y los marcos de acidez no especificada, que uno encuentra por ahí.


Onda corta



Mientras una yarda de pasión
y un bálsamo de anhelo
desataban los latidos del alba,
y las estrellas cedían por teléfono
un cráter mecánico
al operario de los sueños,
nosotros,
ya estábamos en orbita
por las pestañas de la bruma,
gracias a la marca registrada
de la imaginación.

Singularidad


Abandonó
lo extraordinario,

rechazó
la constante habitual,

comprendió
la estrategia subconsciente de la carne;

desenredó
el enigma de la rutina cíclica natural.

Y lejos de hallarse ocupado
en las acciones curiosas
de tatarear los periódicos…

… ha dejado todo por el arte audaz.

C:/ Nuestro



C:/ nuestro,
que estás en la red de los circuitos,
inmutable sea tu empalme de epítetos;
venga a nosotros tu oreja de teclado; 
hágase tu conexión de estaño,
en el registro roto, como en los ángulos descascarados.
Danos hoy capacidad para el ajuste;
perdona nuestras posturas de dominio
como también nosotros perdonamos a los tomas curvilíneos; 
no nos dejes caer en los votos del pantano,
 y líbranos de todo rayo muerto.

Divisa la repetición



La tesis
dice que la formación
es el crucero del resultado...,
y aquello que toca
con urgencia lo sano
lo dota
de la observación diligente
y necesaria, para convocar
una huelga de sol
cuando alguien se marchite
a mitad de camino
sobre las líneas alusivas
a fenómenos falsificados.




Emulsión de caravanas



A prueba del viento.

Ayer,
la regla de madera
y el gancho superior
eran vértices escrupulosos
en la emulsión de caravanas;
hoy,
la letra de los cuerpos
en números se gravan
a favor
de la advertencia oscura...
¿Pero mañana?
Mañana cremaremos los instrumentos
bajo la antena en el bosquecillo
sabio,
si nos quema la paradoja
que es sin pasado
sin presente
y sin futuro.

El factor creativo.

El cuerpo



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Demulsificante





Soy
un céfiro enfriado
bajo cero lujos,

otro torpedo del alma,

otra pulpa de los cielos.

Soy

la cacerola humeante
del afán cinético,

un fonocaptor
de la bofetada estéril
de un piñón...,

Soy

un armazón que deambula
un pop de cántaro
un foco de aluminio...,

Yo soy
demulsificante.

La reforma del zoom



Ante la deriva imperceptible:
El calor de las sombras.

Ante la vehemencia de lo mudo:
1 diseño de luz.

Ante el custodio de las piedras
nos quebramos la memoria…

... y por una resolución exacta,
apoyo la reforma del zoom.

Establo



El tiempo
de costumbre
es un brazo
convencional
que nos resiste,
emplea la táctica
del cerrojo
domina
sobre el tronco
de su venéreo
diseño interior
como cebo
de la artesanía.

El tiempo
de costumbre
refugio,
incentivo
para una vida
de carril estándar
no agota
el juego
de la cabeza
empero ciñe
su cianotipo terrenal
a la impecable
apariencia
de tararear
los noticiarios.

Los pellizcos de la pared




Este aturdimiento
templado de voces,
sumado
a la racionalización de los gastos
brutos en anestesia,
insinúan,
nuestra poca memoria,
sobre las matanzas
por un abridor.

Caricia existencial

Nadie como tú, nadie.



Entre las comidas del encanto
el cabeceo de las urnas
el contante sangrar de los abismos
y el trance de las hierbas,

la división agoniza.

Aunque otros la decoren
para que no muera todavia,

la división agoniza.

Ya no puedo
tapar con un dedo
que nadie
es como tú.

__________________________
(la estrada original desaparecio)

 


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